La orfebrería es un capítulo fundamental de la idiosincrasia arequera, y así es un deber enonces vagar por las calles tenues de platería en platería, sin dejar de pasar por el Museo Draghi, cuyo fundador, el talentoso platero autodidacta Juan José Draghi, se dice, solía ir al Museo Güiraldes para estudiar las piezas y aprender la técnica.

 

 

LA PLATERÍA

En las culturas precolombinas, el oro y la plata fueron símbolos de jerarquía y poder. Muchos españoles, llegaron a América buscando metales preciosos.

El Cerro del Potosí fue la mina más rica del mundo, y con la llegada de los españoles, tanto se intensificó la minería allí, que la plata llegó a ser más barata que el hierro.

De España y Portugal vinieron muchos orfebres, trayendo sus técnicas y conocimientos, con los que fueron formando aprendices criollos.

Los plateros utilizaban las monedas de uso corriente como materia prima para sus trabajos. A veces las usaban directamente, como puede verse en el caso de algunas rastras; otras, las fundían dándoles nuevas formas. Solían realizar diseños, místicos, religiosos y de la naturaleza.

Originalmente, los plateros realizaban cálices, cruces y otros elementos destinados a las iglesias, siguiendo el estilo español. Con el tiempo, se desarrolló la platería civil, donde ubicamos los utensilios de la vida doméstica: mates, bandejas, cubiertos, jarros, sahumadores, candelabros, etc. El estilo español se fue modificando, encontrándose entonces la originalidad local. En nuestro país, el elemento más popular es la platería criolla, dedicada al hombre de campo, ya sea gaucho o estanciero. En este grupo encontramos todos los objetos que componen el apero: frenos, cabezadas, riendas, herramientas y adornos del jinete como las espuelas, rebenques, cuchillos o rastras.

En la pampa, se encuentran dos estilos de platería muy diferenciados y que puede decirse que son los preponderantes: el LUSITANO, que floreció en el litoral, más barroco y que incluye líneas neoclásicas, influencias egipcias, griegas y romanas, y el PORTEÑO, que es más despojado, liso y de líneas geométricas, y que busca la belleza de las proporciones.

 

LA SOGUERÍA

Es el arte de hacer sogas a partir del trenzado de finos tientos o “tiras de cuero”. Es un trabajo sumamente delicado, que requiere de mucha precisión, conocimiento y práctica.

Puede utilizarse el cuero de vaca cuando la pieza a realizar requiera tener resistencia, como podría ser un lazo, y el cuero de potro, más fino y delicado, cuando la pieza esté destinada más a la ornamentación.

En principio, el cuero trenzado se utilizó especialmente para hacer equipos para montar a caballo. Los artesanos del cuero fueron tan apreciados en ese momento, que pasaron a ser un grupo selecto. Tan importante fue su labor para los ejércitos de la independencia, que el General don José de San Martín los llamó “la corporación ilustre”.

La colección del Museo Güiraldes posee piezas muy apreciadas por los artesanos y conocedores del tema. Algunas de ellas, de enorme belleza, se encuentran en la exhibición permanente de la sala denominada “Tientos y Filigranas”. 

 

EL ESTRIBO AREQUERO

 

Un poco de historia…

El estribo arequero es el fruto de la creatividad del estribero español don Vicente Prieto, y constituye una típica prenda criolla que se identificó con su lugar de origen, llegando a ser sinónimo del mismo. Poco antes de 1930, Prieto comenzó a confeccionar el que sería su último par de estribos, destinado al entonces senador radical Gabino Tapia. Dichas piezas, que no pudieron ser terminadas por su autor debido a una enfermedad, fueron culminadas por su yerno Eusebio Valentín Tafura.

Más cercano a nuestros días, se destacó el estribero Omero Gabino Tapia, fallecido el 1º de febrero de 2008 y quien durante 30 años se dedicó a la confección de este tipo de estribos. Había aprendido el oficio del soguero y estribero Blas Burgos, oriundo del sudoeste de Córdoba y criado en la estancia “La esmeralda” de la familia Duggan, en cuya producción figuran varios pares de estribos circulares de aspa de carnero.

Omero Tapia, refirió que fueron muchos los que fabricaron este tipo de estribos a lo largo de la historia del pago. Los suyos, se reconocen porque llevan su nombre estampado a fuego sobre la madera de la base.

 

Características.

El arco de estos estribos está realizado con aspa de carnero que el artesano, no sin dificultad, debe moldear ablandándola en grasa caliente del mismo animal, cuidando que no se pase el tiempo de cocción, ya que en ese caso el aspa recupera su dureza y rigidez originales.

Lo mismo sucede con el faldón o pollera que recubre el alma de madera del estribo y el hondón o pisada, que en ambos casos se realizan en aspa de vacuno. 

El arco, se une mediante tres tornillos de bronce a cada lado a lo que se denomina “alma” y que no es más que el cuerpo del estribo, de madera dura, generalmente lapacho o urunday. Esa madera, es la que luego vemos recubierta en la parte superior por una lámina de aspa vacuna a la que denominamos hondón o pisada y que es donde apoya el pie, y el faldón o pollera, también de aspa vacuna y, que en los estribos de Omero Tapia, muestra además calados pasantes, es decir, que vemos diseños calados no solo en el aspa sino también en la madera, lo que resulta mucho más complejo de realizar que en aquellos estribos en los que el calado del aspa permite ver la madera que hay debajo. Este detalle habla de la destreza alcanzada por el artesano a la hora de confeccionar sus estribos. 

La estribera de cuero crudo, es complemento indispensable de este tipo de pieza solamente ornamentada con una o dos bombas de tiento, ubicadas en el sector próximo a su unión con el estribo.

 

Agenda

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26/05/2017 4:00 pm - 5:00 pm

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26/05/2017 6:00 pm - 7:00 pm

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27/05/2017 11:00 am - 12:00 pm

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27/05/2017 11:00 am - 12:00 pm

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27/05/2017 12:30 pm - 1:30 pm

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27/05/2017 6:30 pm - 7:30 pm

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28

28/05/2017 11:00 am - 12:00 pm

Municipalidad de San Antonio de Areco
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